martes, 22 de octubre de 2013

A veces no hace falta ni preguntarles. Sus caras lo dicen todo. Un castillo hinchable y poco más hace falta para entretenerlos. Esta es la primera parte -si obviamos la fiesta de la espuma- de otra gran tarde de finales de verano. Momentos a los que todos desearíamos volver de vez en cuando. ¿Y quién no?

 
 
 
 
 
Resulta más complicado de lo que creía fotografiar con movimiento. Tan complicado como intentar mantener el equilibrio en los hinchables. Si a ello le añadimos el hecho de que el objetivo tiene que centrarse en personitas tan inquietas como son los niños el reto está servido. De modo que intenté buscar otro enfoque fijándome en sus rostros y en los detalles. 
 
 
  
 
 
 
 
                                         RECUERDOS DE VERANO 

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